Myrtle la Llorona, cuyo nombre real era Myrtle Elizabeth Warren, es uno de los fantasmas más recordados del universo de Harry Potter. En su caso, su historia es tanto trágica como reveladora, pues su transformación en fantasma muestra el impacto de una muerte violenta y las profundas heridas emocionales que cargaba en vida. Myrtle fue una bruja nacida de muggles que asistió a Hogwarts y fue seleccionada para la casa Ravenclaw. Sin embargo, su paso por la escuela estuvo marcado por el aislamiento social y el constante acoso de sus compañeros, quienes se burlaban de su aspecto y personalidad.
Asimismo, su vida llegó a un abrupto final en 1943, cuando fue asesinada por el basilisco de Salazar Slytherin, liberado por Tom Riddle al abrir por primera vez la Cámara de los Secretos. No obstante, aunque su muerte conmocionó a la comunidad de Hogwarts, Myrtle no encontró consuelo en el más allá. En lugar de seguir adelante, decidió quedarse como fantasma, motivada por su resentimiento y el deseo de vengarse de una compañera que la había atormentado en vida. En este artículo, exploraremos los eventos que llevaron a Myrtle a convertirse en fantasma, su influencia en la narrativa de Harry Potter y el impacto emocional de su historia en el mundo mágico.
Los años de Myrtle en Hogwarts

Myrtle Elizabeth Warren nació en 1929 y fue hija de padres muggles. Al llegar a Hogwarts, fue seleccionada para la casa Ravenclaw, un lugar donde se esperaba que prosperaran los estudiantes con mentes brillantes y curiosas. Sin embargo, la experiencia de Myrtle en la escuela estuvo lejos de ser positiva, ya que desde sus primeros años, enfrentó burlas constantes por su apariencia física, particularmente por sus gafas gruesas y su piel con acné. Esta intimidación vino tanto de sus compañeros como del poltergeist Peeves, quien no perdía oportunidad para ridiculizarla.
De esta forma, el aislamiento que experimentó Myrtle hizo que se sintiera solitaria y sin amigos. Además, su carácter sensible exacerbó la situación, pues era conocida por tomar las críticas muy a pecho y por reaccionar con intensos episodios de llanto. Estas circunstancias alimentaron su frustración y tristeza, dejando cicatrices emocionales que la acompañarían más allá de su muerte. La relación conflictiva con sus compañeros, en particular con Olive Hornby, quien la acosaba frecuentemente, marcó sus días en Hogwarts.
Los eventos que llevaron a su muerte
La vida de Myrtle terminó abruptamente durante su tercer año en Hogwarts, en 1943, cuando la Cámara de los Secretos fue abierta por primera vez. Este espacio, creado por Salazar Slytherin, contenía una criatura mágica diseñada para atacar a los estudiantes nacidos de muggles. Tom Riddle, un estudiante de Slytherin y futuro Lord Voldemort, desató al basilisco para cumplir este oscuro propósito.
El fatídico día, Myrtle fue acosada por Olive Hornby, quien se burló de sus gafas. Frustrada y llorando, Myrtle se refugió en el baño de chicas del segundo piso, lugar donde escuchó una voz hablando en un idioma extraño, el pársel, que Riddle usaba para comunicarse con el basilisco. Así, al abrir la puerta del cubículo donde estaba, Myrtle se encontró con los ojos de la criatura, lo que resultó en su muerte instantánea. Luego, su cuerpo fue descubierto más tarde por Olive, un evento que dejaría una huella permanente en ambas.
De este modo, la muerte de Myrtle sirvió como el primer paso de Riddle hacia la creación de su primer horrocrux, el diario de Tom Riddle. Sin embargo, a pesar de las circunstancias de su fallecimiento, Myrtle no recibió justicia, ya que la administración de Hogwarts, liderada por Armando Dippet, prefirió encubrir los hechos para proteger la reputación de la escuela.
La decisión de permanecer como fantasma

Tras su muerte, Myrtle decidió convertirse en un fantasma, una elección que mostraba su rencor y deseo de permanecer conectada al mundo de los vivos. Asimismo, uno de los principales motivos detrás de esta decisión fue su sed de venganza contra Olive Hornby, a quien culpaba por los eventos que precedieron su muerte. Myrtle persiguió a Olive durante años, incluso interrumpiendo la boda de su hermano, hasta que el Ministerio de Magia intervino y ordenó que Myrtle regresara a Hogwarts.
Por otro lado, más allá de su deseo de venganza, la decisión de Myrtle también puede entenderse como un reflejo de su miedo a lo desconocido y su incapacidad para dejar atrás el dolor de su vida mortal. Así, su transformación en fantasma le permitió aferrarse a su identidad, pero también la condenó a revivir continuamente su tragedia. En lugar de hallar paz, Myrtle se convirtió en un espíritu atrapado en un ciclo de tristeza y resentimiento.
El papel de Myrtle como fantasma en Hogwarts
Como fantasma, Myrtle se convirtió en una figura omnipresente en el baño del segundo piso, conocido por ser un lugar sombrío y poco frecuentado debido a su constante lamento. Aunque muchos estudiantes la evitaban, Myrtle fue importante en varios eventos dentro de Hogwarts. En realidad, su ubicación en el baño resultó ser estratégica, ya que este contenía la entrada secreta a la Cámara de los Secretos, lo que la convirtió en un personaje clave para resolver los misterios que rodeaban su muerte.
En este sentido, durante el segundo año de Harry Potter, Myrtle ayudó al joven mago y sus amigos al compartir detalles sobre el día de su muerte. Su relato sobre los ojos amarillos que vio antes de morir proporcionó una pista esencial para identificar al basilisco como el monstruo de la Cámara. Además, su baño fue utilizado por Hermione Granger para preparar la poción multijugos, que resultó fundamental para investigar a Draco Malfoy. A su vez, Myrtle también ayudó a Harry durante el Torneo de los Tres Magos, guiándolo para descifrar el enigma del huevo dorado y encontrando la ubicación de los rehenes en el Lago Negro.






























